La gestión del riesgo climático y la transición hacia operaciones de menor impacto se están convirtiendo en elementos centrales de la estrategia corporativa de las empresas en nuestro país.
Así se dejó de manifiesto en el XXXVI Conversatorio Green Drinks, titulado “Escenario Financiero: gestión de riesgos climáticos e instrumentos de financiamiento”, espacio en que líderes ejecutivos del ámbito privado abordaron cómo sus organizaciones están adaptando sus modelos de negocio y asignación de capital.
El encuentro fue moderado por Aldo Cerda, CEO de SCX Santiago Climate Exchange, y contó con las exposiciones de Erwin Gerlach, Subgerente de Riesgo de Banco BCI; Iván Marinovic, CEO de Melón; y Camila Valenzuela, Subgerente de Sostenibilidad de Copec.
Cobertura financiera y deber fiduciario
Representando a la industria financiera, BCI expuso sus avances en la medición de emisiones financiadas bajo la metodología internacional PCAF (Partnership for Carbon Accounting Financials), cobertura que alcanzó al 30% de su portafolio.
Desde la entidad bancaria subrayaron que la gestión de riesgos ambientales no se limita a este porcentaje, sino que abarca a la totalidad de la cartera crediticia —con especial énfasis en sectores vulnerables como el agrícola—. En esa línea, la institución destacó la evolución del deber fiduciario como un mandato clave para resguardar el capital frente a la creciente variabilidad climática.
Hoja de ruta en la industria de materiales
Por su parte, Iván Marinovic, CEO de Melón, detalló las metas de descarbonización para el sector cementero. La compañía elaboró su plan para reducir emisiones en aproximadamente 500 kg CO₂ por tonelada hacia el año 2030, con miras a alcanzar la neutralidad operativa al 2050.
Actualmente, la firma sustituye más del 30% de su matriz energética mediante el coprocesamiento de residuos y promueve el despliegue de Soluciones Basadas en la Naturaleza adaptadas al contexto latinoamericano.
Reconfiguración del CAPEX y movilidad eléctrica
En el ámbito de energía y movilidad, Copec dio cuenta de su estrategia para acelerar la transición energética mediante el despliegue anticipado de infraestructura. La empresa consolidó una red de carga eléctrica interurbana de más de 2.200 kilómetros conectados a lo largo del país.
Asimismo, la compañía marcó un hito en su estructura de inversiones al destinar el 52% de su gasto de capital a líneas de negocio non-fuel, superando por primera vez los montos orientados al negocio tradicional de distribución de combustibles.