En marzo no solo subió la gasolina. También cambió la conversación del cliente.
En un mes marcado por una fuerte alza en gasolina y diésel —con incrementos estimados por ENAP de $372,2 por litro en gasolina de 93 octanos y $580,3 en diésel— el mercado de vehículos electrificados en Chile siguió ganando espacio. ANAC, de hecho, describió marzo como un mes en que la decisión de compra estuvo marcada por la búsqueda de eficiencia de consumo de combustible. Pero, más que el dato puntual, lo que me parece interesante es lo que deja ver de fondo.
No creo que marzo haya cambiado por sí solo el rumbo del mercado. Lo que hizo fue acelerar una pregunta que cada vez más personas ya se estaban haciendo: cómo moverse mejor, con más eficiencia y con opciones que hagan sentido a su realidad. El 15,9% de las ventas acumuladas a marzo son de autos electrificados…y esto es relevante, pero quizá lo más interesante no está en el promedio, sino en la evolución del trimestre: 11,3% en enero, 11,9% en febrero y 17,5% en marzo. Marzo no creó la tendencia, pero sí la hizo más visible.
Y ahí hay una señal importante para la industria. En escenarios de mayor incertidumbre, el cliente no solo mira precio. Mira costo de uso, conveniencia, autonomía, hábitos, confianza y capacidad real de adaptación. Es decir, decide con más variables y con más conciencia.
Por eso, más que hablar de un “efecto bencina”, hablaría de una aceleración en el proceso de decisión.La oportunidad que veo es clara: cuando el contexto cambia, también cambia la disposición de muchas personas a considerar alternativas que antes veían lejanas. Pero también hay una exigencia: estar preparados para acompañar esa decisión con claridad, con escucha y con propuestas concretas.
En Hyundai lo vimos de forma muy clara. Tener un portafolio electrificado amplio y coherente permitió acompañar mejor esa necesidad: desde híbridos autorrecargables hasta eléctricos, con propuestas distintas para momentos y perfiles distintos.
Pero no se trata solo de tener tecnología. Se trata de ayudar a que esa tecnología sea comprendida, cercana y posible. Porque la transición no ocurre solo cuando existe una solución.Ocurre cuando el cliente la entiende, la valora y siente que puede dar ese paso con confianza.
Ese, para mí, es el verdadero aprendizaje del mes de marzo: en momentos de incertidumbre, las marcas no solo tienen que reaccionar rápido. Tienen que saber leer mejor al cliente. La electromovilidad avanza, sí. Pero avanza de verdad cuando deja de percibirse como una idea de futuro y empieza a sentirse como una decisión posible hoy.
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