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Gobernanza, sostenibilidad y riesgos sistémicos: el peligro de mirar en silos (parte I)

Por

Daniel Vercelli B

Cofundador de Manuia Consultora, director de empresas

Daniel Vercelli B., cofundador y managing partner de Manuia Consultora
, director de empresas

Cada vez que pregunto en una sala de directorio si la empresa tiene política de gestión de riesgos climáticos, la respuesta es sí. Cuando pregunto por riesgos asociados a biodiversidad y naturaleza, hay silencio. Cuando pregunto por riesgos sociales en la cadena de suministro, el tema migra hacia recursos humanos.

Tres preguntas. Tres respuestas distintas. Tres silos perfectamente ordenados.

El problema es que cuando esos riesgos se materializan, no respetan la estructura organizacional.

Dos documentos publicados este año ilustran esto con precisión. BSR publicó en abril de 2025 un marco de escenarios al 2050 que narra cómo se interrelacionan clima, naturaleza y sociedad en cada futuro posible. Los propios autores reconocen que la integración cuantitativa de naturaleza es aún primariamente narrativa, un primer paso hacia algo más robusto. Pero el aporte es real: futuros plausibles construidos con una arquitectura sistémica que no existía antes.

En enero de 2026, el Instituto de Liderazgo en Sostenibilidad de Cambridge publicó un reporte para inversores con más de 9 trillones de dólares bajo gestión. Su contribución es distinta y complementaria: no proyecta escenarios sino que explica los mecanismos por los que los riesgos ambientales y sociales se amplifican cuando convergen. Uno da el mapa. El otro explica la física del terreno.

El mecanismo más ignorado es la cascada. Una sequía no es solo un problema agrícola. La sequía reduce la cosecha. La cosecha reducida colapsa el ingreso de productores. El ingreso colapsado aumenta los impagos crediticios. Los impagos deterioran activos bancarios. La escasez empuja los precios hacia arriba. Los precios más altos golpean a la población de menores ingresos. Eso contrae la demanda de otros bienes. El Estado enfrenta mayor presión fiscal justo cuando sus ingresos caen. Todo eso a partir de una sequía.

No hace falta irse al futuro para ver la mecánica. En junio de 2025, la sequía estival en el Reino Unido empujó la inflación alimentaria al 3.7%, el nivel más alto en más de un año. En Filipinas, tifones repetidos generaron picos de precios y presiones inflacionarias que se propagaron durante meses. La sequía no fue el problema de los agricultores. Fue el problema de todos.

¿Por qué los modelos de riesgo convencionales no capturan esto? La respuesta, y sus consecuencias para quienes gobiernan empresas en América Latina, en una próxima secuela de esta columna.

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