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De las buenas intenciones al impacto real: Sostenibilidad sin romanticismo (Parte ll)

Por

Daniel Vercelli B

Cofundador de Manuia Consultora, director de empresas

En la primera parte describí el mecanismo de cascada: cómo un evento climático localizado activa una secuencia de riesgos sociales y económicos que se amplifican a medida que viajan por el sistema. Pero la cascada es solo el primer problema. Los otros dos son más difíciles de gestionar porque o no se detienen, o no se revierten.

El segundo mecanismo es el loop de retroalimentación. El shock climático reduce ingresos y empleo, lo que debilita la demanda, lo que aumenta el riesgo de impago, lo que restringe la inversión en recuperación, lo que hace al sistema más vulnerable al siguiente shock. No es una secuencia que se detiene. Se retroalimenta. Cambridge lo documenta con un estudio de estrés bancario en Brasil, China, México y Estados Unidos: los escenarios de sequía extrema combinados con vulnerabilidad social alta pueden incrementar las pérdidas crediticias hasta diez veces respecto a los modelos base. Un estudio de CISL con la gestora Robeco encontró que empresas pequeñas en la cadena de valor agrícola pueden sufrir caídas de valoración de hasta el 45% ante eventos climáticos extremos.

El tercero es el más difícil de digerir: hay daños que no se recuperan. BSR lo dice explícitamente en su escenario de mejor caso. Incluso llegando a net zero en 2050, la biodiversidad global quedará por debajo de las metas. Para 2050, los polinizadores bajo presión pondrán en riesgo el 8% del volumen global de cosechas. Eso no es un riesgo con fecha de vencimiento. Es una condición que modifica permanentemente el contexto operativo de industrias enteras.

¿Qué cambia en la gestión empresarial?

Para el directorio, el primer problema es estructural. Si los riesgos climáticos, de naturaleza y sociales llegan como reportes separados a sesiones distintas, nadie en la sala tiene la imagen del sistema completo. La imagen parcial genera falsa confianza. La pregunta no es si hay política de sostenibilidad. Es si existe la capacidad institucional de ver cómo estos tres riesgos se cruzan en el modelo de negocio específico de la empresa.

Para el CEO, el foco debería estar en la cadena de suministro. BSR identifica en su escenario de Transición Tardía que México experimenta un aumento del 38% en daños por huracanes, con puertos e infraestructura costera expuestos a degradación acelerada de ecosistemas de protección. No es una proyección abstracta. Es una advertencia sobre activos que ya existen.

Y hay una señal de mercado que vale la pena anticipar: los inversores institucionales ya están migrando hacia este análisis integrado. Cuando esa diferencia se vuelva visible en el costo de capital, será tarde para ponerse al día.

¿Tiene tu empresa la capacidad real de ver cómo el riesgo climático, la degradación de ecosistemas y la vulnerabilidad social se materializan al mismo tiempo en tu cadena de valor, o estás gestionando tres fenómenos separados que en la realidad llegarán juntos?

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